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De las Torres Gemelas al Lobo de Wall Street

13 septiembre, 2020

El tiempo es relativo

Toda periodización, división del tiempo, es un sistema de referencia arbitrario. Así por encargo del Papa Juan I, se estableció la necesidad de que existiera un calendario cristiano. Fue en el siglo VI, que Dionisio el Pequeño, un monje rumano con conocimientos físicos y matemáticos, tomó como año 0, el nacimiento de Cristo (que en realidad se estima que nació entre el siglo II, AC y el 0 de nuestra era). Así resultó el creador del cálculo de la era cristiana. El último 25 de enero, los chinos festejaron el comienzo de año, número 4178. El Islam tiene su año 0, en el 622 D.C de nuestra era, cuando Mahoma comienza a predicar abandonando la Meca. Esto deja en claro una cuestión toda división del tiempo es cultural y relativa.

En este Domingo, camino al día 200 de cuarentena, la intención es pensar, ¿en que tiempo estamos, cómo se llama esto que vivimos hoy?

El fin de la historia

Para el politólogo Francis Fukuyama, la Edad Contemporánea culminó en 1989, con la caída del Muro de Berlín, y el derrumbe de las economías socialistas, comenzando así una era de Capitalismo Global. La Tesis de Fukuyama, se llamó El Fin de la Historia, (1992), y con este libro apareció una nueva forma en que mutó el Capital: Neoliberalismo. «La Paz del mercado desplazó (…) a las oscuras turbulencias de una historia por el conflicto (…) Hizo la aparición triunfal el ciudadano-consumidor..». (Forster. R. La Anomalía Kirchnerista). Es decir se acabó la dialéctica, el conflicto, las izquierdas chisperas, el Mayo francés, los curitas de opción por los pobres, la JP, las utopías de transformación. Perdió la lucha de las ideologías, ganó la democracia liberal y la invitación a consumir, el fetichismo de la mercancía.

Todos fuimos invitados con fervor a ser feligreses del mercado y los shopping centers, y en Argentina un peronista fumaba la pipa de la paz con la UCEDE, para hacer la verdadera revolución. LA REVOLUCIÓN PRIVADA. A caballo llegó la reforma estructural del Estado y la privatización de las empresas públicas.

El Menemismo y su honestidad brutal, a principios de la década del 90´.

Así del mundo bipolar, se pasaba al mundo unipolar, la única, era la economía de mercado. El contenido filosófico fue el postmodernismo, la caída de los grandes relatos, nacionalismo, comunismo, cristianismo, socialismo. Todo fue individual y privado, y lo colectivo quedó de modé. La supremacía de los imperativos débiles, diría Gilles Lipovetzky. (O sea no hay convicciones fuertes, porque estas llevaron a la guerra, a las organizaciones armadas, a que la Iglesia impusiera su concepción del mundo)

Bin Laden y «que se vayan todos«

Advertimos en el arranque de este artículo, la relativo del tiempo. Algunos pensadores cuentan que aquel período que comenzaba con otro libro, La Condición Postmoderna (1979) de Jean Francois Lyotard, dió su fin aquel 11 de Septiembre de 2001. El atentado a las Torres Gemelas durante el gobierno de Bush hijo,a manos de OSAMA BIN LADEN y la organización AL QAEDA produjo la apertura de un nuevo mundo. Da inicio a otro siglo, el XXI, atrás quedaba Marx, y la revolución cubana. En la Argentina la caída, era de las estructuras económicas y políticas que habían avalado el Consenso de Washington y la apertura al mundo. Tres meses más tarde volaba el sistema político por los aires, crisis 2001, y «que se vayan todos» . GLOBALIZACIÓN AL PALO.

Aunque también el postmodernismo porque había un horizonte nuevo, diferente. Se venía un mundo en el que para triunfa la receta debía ser, un Lobo de Wall Street, con una taza de comunitty manager, con una pizca de hiperconectividad 24 x 7, Inteligencia artificial y finalmente, una porción de coaching ontológico. Veamos.

La Gran Recesión y el algoritmo

La crisis financiera de 2008, que comenzó con un colapso inmobiliario en Estados Unidos, por las llamadas hipotecas subprime, no fue una más. La Gran recesión, continuó derrumbando economías. De esta manera, como un castillo de naipes, cayeron Grecia, Portugal, Irlanda, y España, entre otros. Impactó además en la vida cotidiana de miles, ya que los bancos quebraban y se daba fin a los créditos, y a sostener el auto, la casa, el seguro, la escuela de los hijos en cuotas. En fin los esperaba una vida de parias urbanos. Sin embargo mientras millones perdían, se consolidaban hipermillonarios, Bill Gates, Jeff Bezos, Steve Jobbs, Jordan Belfort, Mike Zuckerberg, junto a otros que se dan cita todos los años en el Foro de Davos. 13.300 millones de dólares en un sólo día ganó el dueño de Amazon, Jeff Bezos. ¿Que me cuenta usted que vive con lo justo, y tiene que pagar la deuda de la tarjeta?.

La columna de Cristian Galleguillo, necesaria para comprender el comportamiento de la WEB y la cuestión de nuestros datos.

A 19 años de la caída del muro, ya no hay Henry Ford, ni John Rockefeller, sino expertos en la valorización financiera y productores de dispositivos o plataformas tecnológicas, que son las fortunas incalculables de hoy. El mundo bienestarista y productivo con sus obreros, y sindicatos que protegían sus derechos, ya ha caducado. Los trabajadores argentinos que poblaron las calles en el cordobazo (1969), junto a Atilio López y Agustín Tosco, hoy ya no están.

Un mundo de alta volatilidad financiera, y de instrumentos tecnológicos que pueden saber más de nosotros, que nosotros mismos. (Interesante leer la nota de Cristian Galleguillo, para comprender que hace Google con nuestros datos). Vivimos además una etapa de robots y máquinas, producción oscura (fábricas que producen de noche con robots, sin necesidad de energía), como sucede en China, cambiaron las reglas del mercado laboral. Pueden existir, o ya las hay fábricas que no necesiten obreros. O los necesitan con salarios bajísimos, y explotación como en el siglo XIX.

Tal vez seamos contemporáneos, de una nueva era, de la fugacidad de las relaciones humanas, la volatilidad de los negocios, de sociedades hipercontroladas por dispositivos electrónicos, una época de pensamiento débil, y el fin de las convicciones fuertes. En definitiva la Era de la Información y la Tecnología, en el que esta columna si le llevó más de seis minutos, ya fue abandonada.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”