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Hernán Brienza: «No se podía enfrentar una guerra de liberación nacional con militares cipayos»

31 marzo, 2020

Inaugurando las entrevistas de Entre Nos toma la palabra Hernán Brienza, con un tema caro a los sentimientos de los argentinos y argentinas; la guerra de Malvinas.


Periodista, y politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires, y docente en distintos seminarios y en la Universidad de Palermo.  Fue el primero en entrevistar “mano a mano” a la presidenta Cristina Fernández -Desde otro Lugar, Tv pública, en 2012. Su decena de libros muestran una escritura literaria y atractiva para contar la áspera historia argentina y sus personajes, sin resignar complejidad.

Responde a este medio quilmeño el hombre nacido en 1971, criado en el barrio porteño de Almagro, e hincha de River. Además es el actual Director Nacional del Instituto de Capacitación Política, (INCAP).

EN: Acercándonos al tema, cuando se inició el conflicto de Malvinas vos eras un pre adolescente, ¿qué recuerdos tenés de aquellos días, del comienzo de la guerra?

HB: Cuando comenzó Malvinas yo tenía once años e iba a sexto grado. Mi casa era un hogar muy politizado. Me acuerdo que se había hablado mucho de la marcha del 30 de Marzo convocada por la CGT, y que mi tío iba, y yo quería ir con él. Mis viejos que eran opositores a la dictadura militar desde un principio, me explicaban que yo no podía ir porque era muy chico y muy peligroso. A los pocos días, tres días después, se produce el desembarco en Malvinas, yo no entendía mucho, pero mi vieja estaba muy emocionada. Si bien ella era conciente de la jugada de la dictadura militar, sostenía que la recuperación de las Malvinas era un viejo sueño de su padre, que era mi abuelo, que había muerto hacía unos años. Esa misma noche llamamos por teléfono a larga distancia porque mi viejo estaba haciendo un trabajo en Paraguay. Recuerdo, que nos preguntó que festejábamos, que estábamos todos locos, que la guerra era una locura. Con el correr de los días mi viejo se fue entusiasmando, e incluso soñaba con un apoyo de la Unión Soviética, como la crisis de los misiles de Cuba, ¿te acordás?, en la década del 60´. Pero tenía claro que no se podía enfrentar una guerra de liberación nacional con militares cipayos.

EN: Cómo se abordó el conflicto en la escuela, ¿La maestra trataba el tema Malvinas en clase?. De alguna manera ¿la guerra entró en las aulas?.

HB: Como dije, yo estaba en sexto grado y la escuela estaba muy movilizada. Al entrar, cantábamos la marcha de Malvinas, y todo tipo de trabajo tenían que ver con la guerra. La historia, narraciones, dibujos se hacían carta a los soldados. Yo recuerdo haber hecho un par de cartas, que no me contestaron, va ni siquiera sé, si llegaron. Después las colectas de chocolate, cigarrillos, cosas que uno hacía. Creyendo que todo eso le llegaban, después nos enteramos que no llegaban. Pero bueno, ese era un poco el clima en el colegio, de mucha movilización. Las maestras «hacían la guerra», participan de la guerra formándonos.

EN: Yendo a una mirada actual, una parte importante de la población, llenó la Plaza de Mayo el 2 de abril tras el desembarco en las islas. Existía por aquellos días mucha euforia. Sin embargo era la misma dictadura que había masacrado a su propio pueblo. ¿Cómo explicas el apoyo, y el fervor popular?.

HB: Creo que es muy difícil hacer un análisis posterior sin equivocarse. Mucha gente creyó que era una patriada, un acto de soberanía que trabajaba sobre un viejo mito de la argentinidad de las Malvinas, un viejo reclamo, y una vieja lucha. Entonces, más allá de la adhesión a la dictadura militar, que había algunos sectores, muchos creyeron que esta patriada había que apoyarla. Incluso sectores del peronismo, sectores de la izquierda peronista que habían estado enfrentados con la dictadura militar, pensaron que era un tema nacional, y que debían consustanciarse con la causa. Demuestra la fuerza que tenía todavía la cuestión, y por añadidura Malvinas en la sociedad argentina. La misma gente creía que, más allá de la dictadura militar había que aceptar la guerra. Estamos hablando de otro mundo, ¿no?, siglo pasado, los 80´, con mucha menos información, con todo más tabicado, con una sensación nacionalista más fuerte. Y, por último era una sociedad que tenía una relación con la violencia y con la guerra que hoy no tenemos.

EN: En tu último libro La Argentina imaginada , establecés un recorrido por las distintas ideas del pensamiento nacional.  Reflexionando con tu ensayo, Galtieri y la Junta de Comandantes decían ser nacionalistas. ¿Cuál sería el nacionalismo que propuso la última dictadura cívico-militar?.

HB: El nacionalismo de la última dictadura militar tiene que ver con un nacionalismo ligado a lo más simbólico. La Argentina de la organización nacional, la del modelo agroexportador, al mitrismo, al roquismo, no en vano la última dictadura militar festejó el centenario de la campaña al desierto.Yo creo que claramente esa dictadura militar apelaba a un nacionalismo oligárquico, aristocrático. Va, no aristocrático, elitista, muy cerrado en términos económicos y con un modelo ligado al sistema financiero y agroexportador. Hay muchos vínculos entre la Argentina de la dictadura militar y discursos que tenía la generación del 80′. Creían ser los reorganizadores de esa nación. De un país, sin el peronismo, y una Argentina sin los sectores populares.

Fin de la primera parte.