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TODO PRESO ES POLÍTICO: 22 de Agosto de 1972

29 agosto, 2021

El enemigo interno

La fusiladora impuesta por Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, que había derrocado al gobierno electo democráticamente en noviembre de 1951 de Juan Domingo Perón, no culminó en 1958, como marca la cronología. Hablamos de la mal llamada Revolución Libertadora, que se propuso desperonizar el país, e impedir que un partido político de masas se presentara a elecciones. En un proceso de larga duración o continuidad, el gobierno de Juan Carlos Onganía, continuó la línea desperonizadora de Pedro Eugenio Aramburu, y le agregó, en el marco de la guerra fría, la Doctrina de Seguridad Nacional. Esta doctrina impulsada en 1965 por EE. UU hacia América Latina, tras la Revolución Cubana, para controlar la región; en ella surge la concepción del enemigo interno.

Es decir, la persecución a todo militante popular, que luchara por la justicia social, la distribución de la riqueza, y la posibilidad de elecciones libres, era «peligroso», para la dictadura. Alcanzaba la actividad social, en cualquier ámbito- parroquia, universidad básica, en un sindicato, para ser acusado de comunista. Esta de Onganía la Revolución Argentina, fue un gobierno de facto, que suspendió a los partidos políticos y la Constitución Nacional, e impuso una permanente vigilancia sobre la sociedad. En un clima de lucha popular contra la fuerte represión instalada por el gobierno militar se produjo este hecho.

Rebelión Popular y Represión

Alejandro Agustín Lanusse, había tomado el mando del gobierno, y una la multitudinaria movilización de estudiantes y obreros que tomó la ciudad de Córdoba en mayo de 1969, fue una muestra del poder popular. Participaron los sindicatos, Sitrac, Sitram, y Materfer (automotrices y ferroviarios), y se poblaron las calles de la capital cordobesa que sólo se pudo recuperar con la fuerza del ejército. El acontecimiento se conoció como el Cordobazo.

La conflictividad obrera volvió a sentirse cuando en enero de 1971 en Rosario los obreros ocuparon la fábrica Fiat, por el despido injustificado de seis de sus compañeros, el Ejército ocupo la fábrica y reprimió a los trabajadores. La injusticia gestó una reacción en cadena de trabajadores por toda la ciudad, y declararon una huelga general. Sólo la intervención del gobernador Bernardo Bas evitó que se tomara la ciudad, el hecho se conoció como el Rosariazo.

Este clima de resistencia, y rebelión contra la dictadura que había comenzado en 1966, pero también contra la proscripción del peronismo, desde 1955, provocaba que los presos políticos estuvieran a la orden del día. Las rebeliones produjeron un debilitamiento del gobierno de J. C Onganía, y un desgaste provocando su renuncia. En este contexto una enorme cantidad de militantes, dirigentes sindicales y políticos poblaban las cárceles, en los más diversos puntos de nuestro país.

Declaraciones en el Aeropuerto de Trelew de los militantes de organizaciones revolucionarias. De perfil Mariano Pujadas, uno de los 19 fusilados. Fundador de Montoneros en Còrdoba.

Es así que el 10 de Julio de 1972 el delegado de Perón-exiliado en España- Héctor Cámpora y abogados defensores de presos políticos Roberto Singaglia, y Eduardo Luis Duhalde, bajaron en el aeropuerto de Trelew, para visitar y peticionar por los presos, sin embargo las autoridades del penal de Rawson les denegaron el permiso, y no fueron atendidos sus reclamos.

Del canal del sitio sobre historia y literatura argentina, http://www.relatosdelsur.com/

La Fuga del penal de Rawson

Es así que el 15 de agosto de 1972 miembros de las organizaciones Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros intentaron concretar una fuga masiva del penal de Rawson, donde se encontraban recluidos, en la Provincia de Chubut. El plan de fuga había sido estudiado durante meses, tras un tiroteo en el penal y la muerte de un guardiacárcel Juan Gregorio Valenzuela, de los 25 presos que escaparon sólo 6 lograron el objetivo. Escaparon en auto desde el penal, hasta el Aeropuerto de Trelew, tomaron un avión comercial, y obligaron al piloto a aterrizar en Santiago de Chile, gobernado en aquel momento por Salvador Allende. Marcos Osatinky, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Quieto, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja, y Domingo Menna fueron los que llegaron a Chile.

«A los compañeros se los trasladó a la base militar Almirante Zar, y en la madrugada del 22 se da esta salvajada del fusilamiento. Los responsables directos fueron el Capitán Sosa y Bravo…»

FERNANDO VACA NARVAJA.

El resto pudo llegar al aeropuerto, pero el avión había partido, entonces tomaron la terminal aérea. Con la misma rodeada por el Ejército exigieron condiciones para la rendición junto con la presencia del juez federal Alejandro Godoy. La idea que el juez garantizara el proceso penal, y un médico para asegurar la integridad física. Sin embargo, nada de esto sucedió.

Operación Masacre

Tras deponer las armas, las fuerzas militares, el estado de sitio en toda la zona, y trasladaron a los detenidos a la base de la marina Almirante Zar en la ciudad de Trelew. Recordemos que las 19 personas que tomaron el aeropuerto, habían depuesto las armas, con la condición de ir a un proceso penal, con el resguardo de sus vidas. El 21 de agosto por la tarde, llegaron más de 100 soldados de gendarmería. Y en la fría madrugada del 22, los prisioneros fueron raudamente sacado de sus celdas y fusilados con ametralladoras. Sólo seis sobrevivieron y fueron trasladados a la enfermería sin atención médica. Solo 3 sobrevivieron y los trasladaron al Hospital Naval de Puerto Belgrano en Bahía Blanca, sus nombres Ricardo René Haidar, María Antonia Berger, y Alberto Camps. Tal vez sin estos sobrevivientes la masacre hubiese quedado oculta, como tantas otras, que realizó tiempo después la dictadura de 1976. Dice finalmente la sobreviviente María Berger,

«Se rumoreaba que la orden que ellos habían recibido, que había partido de la Junta, era arrasar con el Aeropuerto(…) Un poco el hecho de que ese grupo de la Marina, a la mañana, ya estuviera avanzando sobre el aeropuerto, nos decía algo, o sea que la idea de exterminio estaba jugando antes de la masacre» (DECLARACIONES DE MARÍA ANTONIA BERGER. En www.elhistoriador.com).


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”