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SANGRE OBRERA EN SANTA CRUZ

6 diciembre, 2021

Una historia sepultada

La inhóspita patagonia argentina, y chilena, guarda una historia sepultada por muchos años, así como fueron enterrados los obreros fusilados por el Ejército Argentino, bajo la anuencia de la Sociedad Rural de Río Gallegos, y los grandes terratenientes. En este hecho trágico están los nombre de familias «decentes» de aquellos años, Menéndez Behety, Braun, Nogueira, Peña, y Blanchard. Eran los soberbios latifundistas de aquel lejano sur, junto a ingleses. Flaco favor a la patria se realizó en Santa Cruz, en 1893. Se concedieron tierras fiscales a los señores Holliday, Scott, Rudd, Wood, Woodman, Mac Clay, Kark, Felton, Johnson y la lista continúa. Así salieron del dominio del Estado unas 2.517.274 hectáreas. De esta manera grandes propietarios dispusieron de tierras, animales y hombres, esos peones que tuvieron una mala idea, reclamar por las paupérrimas condiciones en que vivían y trabajaban en los latifundios. ¿Pero cómo a estos chilotes se les va a ocurrir, como estos españoles anarquistas nos van a hacer huelga a nosotros los estancieros?; además son acompañados por nuestros rotosos criollos, que van a extender el paro por Punta Arenas, San Julián, Río Gallegos y Tierra del Fuego.

Antecedentes Rojos

Antes de estos episodios de la década del 20, el que la pasó mal fue Eduardo Puente, un español anarquista, que inició una huelga de en Puerto Deseado, en abril de 1918, y en Punta Arenas en 1919. El Ejército lo apresó y lo envió a la cárcel del fin del mundo a la Siberia Argentina, en Ushuaia. El Gobernador interino de Santa Cruz fue el que emprendió la cruzada, un funcionario, de hierro, jóven y conservador, lo persiguió a Puente hasta encontrarlo, hablamos de Edelmiro Correa Falcón. Se cumplieron 50 años de su muerte, de aquel gobernador que era juez y parte. Miembro de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Otro antecedente fue Apolinario Barrera, un anarquista, que administraba el diario La Protesta, que culminó trasladado a Chile en el crucero Zenteno, atado a una barra de hierro, estuvo una decena de días en la cubierta a la intemperie.

Osvaldo Bayer, un referente en el estudio del movimiento anarquista argentino. El investigador de los hechos ocurridos en la Patagonia, que se ocultaron hasta principios de 1970.

Con intermitencias en 1920, pero con mayor continuidad, en 1921, los esquiladores y carreros al no cumplirse con las condiciones que pidieron, decidieron extender la huelga por el territorio, y el poder local apoyó la llegada del Ejército a Río Gallegos. El general Héctor Benigno Varela, fue el líder de una represión que en este mes se cumplen 100 años. Cuando usted se levante para ir a trabajar, este Martes 7 de Diciembre se cumplirá el aniversario de la masacre en la estancia de Menéndez Behety. En La Anita se produjeron fusilamientos masivos. Se aplicó la pena de muerte sin juicio previo. Los obreros decidieron rendirse, mientras el Ejército al galope venía fusilando, ya el 1 de Diciembre sonaba el escarmiento en la Estancia Bella Vista, a Kilometros de Gobernador Gregores. Pertenecía la estancia a Enrique Bitsch y Sara Braun, dedicada a la cría de merinos y la explotación lanar.

«Tienen 24 horas para ir a trabajar o desalojar el Lago Argentino o de lo contrario los voy a cagar a palos y a bañar en sangre y los voy a hacer pasar por la cordillera»

MICHERI, Subcomisario a los huelguistas en Calafate. Diciembre 1920.

Los Fusilados en La Anita

Mayoría de chilenos, argentinos, alemanes y españoles, formaban fila. Con método y bajo las órdenes del coronel Schweitzer, se disparaba a hombres desarmados. El parte militar habló de enfrentamiento, ¿?, los obreros fueron muertos en combate, y eran unos 120. Las fuentes anarquistas hablan de 250 a 300 hombres, que fueron fusilados. Como corolario resultaron enterrados en fosas comunes, como NN. Permitido por un miembro de la clase alta, que en su propia estancia actuara el Ejército, Alejandro Menéndez Behety, que según el diario La Unión, «los bandoleros anarquistas perturban los negocios del acaudalado y estanciero Menéndez».

Condiciones dignas de trabajo y aumento de sueldo. Reclamaban los obreros que, no pagaran la comida, tener cuatro comidas diarias, y dormir en camas con colchones, y no en el suelo de los galpones. Que no les cobraran el peine y los elementos de aseo, y que en cada pieza hubiese un baño. Finalmente que el médico en caso de enfermedad lo abonara el patrón. Y por último un reajuste del sueldo. La no aceptación de las condiciones por los estancieros, y el desconocimiento al planteo de la Sociedad Obrera de Río Gallegos condujo a la medida. La acción de la huelga obrera, fue contestada con la llegada del ejército y fusilamientos masivos.

La investigación de estos hechos, fueron publicados hace 50 años, y los realizó el historiador Osvaldo Bayer, en su libro La Patagonia Rebelde. Por supuesto que el libro fue censurado por la dictadura de Lanusse, y tras el golpe cívico-militar de 1976. En estos días se va a presentar en el Senado, un proyecto para declarar crímenes de lesa humanidad a los fusilamientos perpetrados por el ejército con anuencia de los dueños de la tierra. Tal vez así, haya memoria, verdad y justicia, y deje de sobrevolar de manera sombría, la muerte a tiro limpio contra trabajadores indefensos, pero, que lucharon por su dignidad. Un triste centenario que no conviene olvidar.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”