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PAUL AUSTER: EL AZAR Y LOS LIBROS

10 junio, 2022

Hacia Viernes Salvajes

Paul Auster entró a mi vida por casualidad, como el tema que domina gran parte de toda su obra narrativa.

Una tarde de sábado de 1995 cayó en mis manos el suplemento cultural de Clarín. La nota central era el lanzamiento de la nueva novela de Auster. Estoy casi seguro que se trataba de una entrevista y además se adelantaba el primer capítulo de Mr. Vértigo. Fue suficiente que leyera la nota y ese capítulo inicial de la novela, para caerme dentro del universo austeriano. Supe en ese momento que debía leer de manera inminente algo de aquél autor neoyorkino que acababa de descubrir.

En la librería de Munro solo tenían La Música del Azar, su cuarta novela, en edición bolsillo. Leí la contratapa y me encantó. Me lo llevé y lo terminé durante ese fin de semana.

La historia es atractiva por dónde se la mire. Jim Nashe recibe una suma importante de dinero, en concepto de herencia de un padre al que nunca conoció. Renuncia a su trabajo de bombero, se compra un auto y recorre durante un año las rutas del corazón norteamericano. Todo es paz, disfrute, noche en moteles, hasta que se topa con Jack Pozzi, un joven y talentoso jugador de poker. Éste lo ceba con la posibilidad de convertirse en millonarios en una sola noche de poker enfrentando a dos viejos ricachones. Obviamente las cosas salen mal (porque si no, no habría novela) y quedan presos de esos dos viejos. Deben pagar la deuda del juego construyendo una edificación excéntrica y estéril.

La novela lleva un ritmo alucinante. Incluso en momentos donde pareciera que no pasa nada, pasan cosas. La casualidad y la causalidad, la ausencia de un padre cuya existencia llega a través del dinero, la identidad, la fuerza arrolladora del destino son los temas que atraviesa La Música del Azar. Temas que, por otra parte, se repiten a lo largo de toda la obra de Auster.

Hay momentos donde se experimenta cierto terror. Uno siente en la piel la desazón de sus personajes, el miedo, la incertidumbre. La prosa es tan visual que uno logra ver espacialmente el entorno y a los personajes. Se percibe una sensación de claustrofobia permanente y ominosa dónde no se alcanzan a medir los límites del encierro. Los personajes descienden a un infierno inusual, único y poderoso, que los atraviesa mientras permanecen en los terrenos que rodean a la mansión.

La música juega un papel importante en la historia, ya que nos revela los estados de ánimo de Jim, antes y después de la partida de poker.

La Música del Azar no es la novela más canónica de Paul Auster como si lo son La Trilogía de Nueva York o El Palacio de la Luna. Pero, y a pesar de eso, me parece es la mejor puerta de entrada al universo austeriano.

Eso sí, acá cabe una advertencia. Entrar a Auster, es quedar encerrado como Jim y Jack pensando y recordando el momento en que todo cambió y ya no se puede volver atrás.


Charly Longarini

Periodista y Escritor. Escuchá su «Pintura de los Miércoles», en La Patria Futbolera los miércoles de 19 a 20 hs. Seguilo en sus redes.