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Maracanazo: El Karma de Moacir Barbosa

16 julio, 2022

Guerra y reconstrucción europea

Cuando el mundo era otro, no creemos que mejor, porque la segunda guerra mundial se había llevado la vida de unas 50 millones de personas. Un filósofo decía, que era muy difícil escribir poesía después de Autchwitz, del horror de los campos de concentración. Tras la muerte que invadió toda Europa, se volvió a jugar al fútbol. De esta manera, se organizó el campeonato del mundo en Brasil, que fue histórico, para el pueblo carioca. No precisamente por haber ganado, y eso que eran locales.

Europa se reconstruía con el Plan Marshall diseñado por el secretario de estado, el norteamericano George Marshall, y en Argentina la Constitución peronista de 1949 consagraba derechos a la niñez, la vejez y a los trabajadores. La Brasil de Getulio Vargas, presentó su candidatura como sede del mundial en 1946, y la ganó junto a Suiza para ser local en 1954. El torneo llevaba el nombre Jules Rimet para festejar los 25 años en el cargo, del presidente de FIFA, que se cumplieron en aquel año 46´.

13 equipos, 22 partidos, 6 estadios, y 27 árbitros los números de un torneo, que tras 12 años se volvía a jugar. Participaba Italia, la primera selección bicampeona de la historia, y no lo hacía Argentina. ¿Porqué no jugó este mundial?. A partir de 1948 surgió una huelga de futbolistas porque los clubes se llevaban la parte del león, y los jugadores un vuelto. Como no hubo solución los mejores se fueron a jugar a Colombia, que pagaba más. Y cómo sólo podían en la selección aquellos futbolistas que lo hacían en el fútbol local, las autoridades de AFA decidieron que no jugarían la copa del mundo. Tampoco la Selección participó del último torneo, aquel organizado por los franceses en 1938, en el que Italia venció 4 a 2 a la final a Hungría. Esta vez los dirigentes querían jugar en Europa y América. la FIFA decidió jugar sólo en el viejo continente, y los dirigentes argentinos se negaron. Del 24 de junio al 16 de Julio, se disputó el torneo que terminó en el conocido maracanazo.

La Aplanadora verdeamarelha

Brasil 4 a 0 a México, 2 a 2 con Suiza, y 2 a 0 a Yugoslavia, la verdeamerela entró primera en el grupo, para clasificarse a la fase final, junto con Uruguay, Suecia y España. En aquella primera fase en Belo Horizonte Uruguay le ganó 8 a 0 a Bolivia, y Suecia en el grupo 3, le había empatado a Paraguay, y lo venció a Italia el último campeón que quedó fuera de la fase final. El 9 de Julio a las 15 hora brasilera, en Belo Horizonte, Brasil se despachó con una goleada 7 a 1 a Suecia. El 13 de Julio le marcó seis a España, primer tiempo 3-0. El partido terminó 6 a 1, y en las calles, en los bares, en los puestos callejeras y el piberío en la escuela saboreaba el título.

En frente Uruguay empató con España, y en el segundo partido se fue al descanso perdiendo 1-2. En el segundo tiempo se lo dió vuelta, y quedó un punto abajo de Brasil. Uruguay con 3, y Brasil con 4, y estos con una diferencia de gol significativa. Con el empate la alegría era brasilera.

Así el 16 de julio a las 15, hora local todo estaba preparado para que los uruguayos fueran la víctima, de una goleada como suecos y españoles. Alrededor de las 17 Brasil levantaría la Copa del Mundo. Los once charrúas, Máspoli; Gambetta, González, Tejera; Rodríguez Andrade, Varela, Ghiggia: Morán, Pérez, Schiaffino. Los dirigía, Juan López.

El «negro Jefe», porque los de afuera son de palo, dice Jaime Ross. El montevideano Obdulio Jacinto Muiño Varela.

11 Uruguayos contra 200.000 brasileros

Brasil, Barbosa, Augusto, Juvenal y Bauer; Bigode, Alvim, Zizinho; Ademir, Chico, Friaca y Jair, el equipo dirigido por Flavio Costa. A los dos de la segunda parte Friaca, abrió lo que parecía una fiesta. Pero a los 66′ empató Juan Schiaffino, y el estadio comenzó a murmurar. Uruguay al ritmo del negro jefe, Obdulio Varela le disputó la mitad de la cancha, se la ganó, y cuando el balazo de Alcides Ghiggia se coló entre las manos y el primer poste de Moacir Barbosa, el Maracaná enmudeció. Faltaban once minutos no era poco, pero no había tiempo. Brasil 1-Uruguay 2. URUGUAY CAMPEÓN DEL MUNDO DE 1950.

Barbosa y el karma del maracanazo, según Eduardo Galeano.

A Moacir Barbosa, a ese gran arquero del Vasco Da Gama, la gente no lo perdonó, vaya ingratitud que pasaban los años y lo señalaban por la calle, como el responsable de la derrota. Terminó como canchero del Maracaná, y cuando supo que iban a cambiar los arcos del estadio se llevó su cruz a su casa. Se cuenta que quemó los tres palos de aquella fatídica tarde. Como si fuese poco cuando Brasil llegó a la final en Estados Unidos 94, y Barbosa quiso saludar al plantel antes del partido con Italia. Su técnico, Mario lobo Zagallo no lo permitió, porque traía mala suerte, por mufa.

Barbosa fue el chivo expiatorio, de una tarde que el fútbol no entendió de matemáticas, 11 uruguayos le ganaron a 200.000 brasileros.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”