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INSEGURIDAD: El Contrato social o la sociedad del rifle

26 julio, 2020

Vamos al cine: un western

Ahí anda galopando, levanta polvo del suelo texano el Capitán Colt Saunders,-Heston- regresa a su hogar. Ha terminado la guerra civil norteamericana, el sur esclavista ha sido vencido, y el triunfo del norte industrialista, marcará el rumbo, precisamente industrial, del país americano. Sin embargo en esta etapa de postguerra civil, las tierras del sur han quedado a merced de aventureros, en esta inestabilidad política y social. Charlton Heston, en el papel protagónico defenderá sus tierras, su propiedad privada a puro winchester, a los tiros. Claro que estamos en el lejano oeste, en una época violenta y en una guerra que tuvo más muertos que la revolución francesa. El capitán Saunders no dudará en disparar a los que invadan su tierra; pero claro usted me dirá que esta aventura fue hace mucho, en 1870, en Estados Unidos. Contemporánea a la Argentina gobernada por un tal Domingo Faustino Sarmiento.

El lejano oeste nativo

La tragedia parece asomarse como ave negra que sobrevuela la noche del barrio la Vera, en Quilmes Oeste. Se la intuye, pero no se la ve venir. No la ven los cinco delincuentes que atacan con un destornillador, que golpean a un herrero de 71 años. Se metieron por el fondo de su casa, lo invadieron para finalmente vejarlo de la peor manera.. Tampoco puede verlo claro Jorge Ríos, el jubilado que cansado de despertarse por tercera vez en la noche, hastiado de escuchar pasos en el techo, y de llamar a su hijo que no vive con él. Cansado, saca su 9 milimetros, y dispara contra los barras bravas de Quilmes. Franco «piolo» Moreyra es alcanzado por una bala que le entra ascendente desde la cadera al abdomen. a 50 metros de la propiedad Moreyra, indefenso y con una pierna quebrada, parece pedir clemencia. El fantasma de la muerte ronda por la Vera, y luego de patearlo, y masticar sangre y rabia, Jorge Ríos dispara; él tampoco vislumbró su tragedia. Como en un espejo borgeano la víctima se refleja en el victimario, y viceversa. Como el capitán Saunders, en aquel western, Jorge Adolfo Ríos defendió su propiedad a los tiros.

Uno de los western clásicos del cine hollywoodense de la década del 50´.

Los socios del rifle

A partir de 1998, el actor Charlton Heston fue Presidente de la Asociación Nacional del Rifle, cargo que ejerció hasta 2003. Defendió fervientemente, el derecho a la libre posesión de armas de fuego en todo el territorio norteamericano. Con la facultad de usarla en legítima defensa. El Ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, declaró, «Me hubiese gustado ser el abogado del Jubilado». En un escrito la Presidenta del PRO, Patricia Bullrich, dice, «Hoy pierden las víctimas: los criminales matan más de dos mil ciudadanos cada año. Esos muertos no tienen debate y no siempre tienen justicia». Y remata,  «¿de qué lado estamos? Yo, del lado de la víctima«.

Un contrato de fuerza común

Jean Rousseau, (1712-1778). Representante de la generación del siglo de las luces. Pensaba que el Estado de derecho, permitía la convivencia en las sociedades.

El ataque a Ríos fue salvaje y la noche del viernes 17, un horror en toda su dimensión. Pero ¿Qué pasaría si todos nos armamos, para defender nuestra propiedad privada, nuestras familias?. ¿Cuáles son las consecuencias de incentivar la justicia por mano propia?. Para vivir en estas sociedades modernas, y para que el hombre no sea el lobo del hombre, el Estado, con sus instituciones debe mediar entre las partes. El problema es que si el Estado no está presente, y no brega por la integridad de los ciudadanos, comienza el conflicto. Si la Policía no actúa, y la justicia libera asesinos condenados, una persona media sentirá que si las instituciones no participan en su defensa, el contrato social está roto. Entonces cualquiera será el capitán Saunders que se defienda a tiro limpio. Fue el francés Jean Jaques Rousseau que en su texto el Contrato Social (1762), considere la libertad e igualdad de los hombres bajo una cobertura, el Estado y las leyes. Este acuerdo tácito, de normas y leyes, de la sociedad civil, permite establecer un pacto común; precisamente a través del contrato social. Además pensó cuál era la forma del hombre para preservarse a sí mismo en sociedad, y escribió, «Encontrar una forma de asociación capaz de defender y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada uno de los asociados (…) este es el problema fundamental, cuya solución, tal vez se encuentre en El contrato social«.

Tal vez, más que un arma, la mejor forma de defensa para Jorge Ríos o «Piolo» Moreyra, el barra brava fallecido sea, el contrato social. Un contrato de fuerza común, de base comunitaria, cuyo garante sea el Estado de derecho.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”