Saltar al contenido
Entre Nos Social Info

DISCÉPOLO: UN ODIO QUE NO CONVIENE OLVIDAR

28 marzo, 2021

In memorian Aníbal Ameri, mi abuelo

Filosofía de la calle

                                    Era hijo del músico Santos Discépolo, y su madre Luisa Deluchi actriz teatral de profesión. Su hermano mayor Armando, estudiaba violoncelo y resultó apasionado por el teatro. Tal es así, que resultó uno de los forjadores del teatro criollo. En la casa de los Discépolo sobraba cultura y faltaba el mango. Enrique Santos nació en una casa humilde del barrio de once, en marzo de 1901. Luego del cimbronazo familiar, con tan sólo nueve años perdió asu padre y madre; , y fiel a la tradición italiana su hermano mayor Armando, se hizo cargo, y se lo llevó a vivir junto con su esposa.

Dejó la escuela, pateaba la calle, y se hacía de la filosofía de muchachotes antisistema, influenciados por el surrealismo europeo y la pintura. Bebe de los postulados del anarquismo y la izquierda. Conoce al oriental Fangio Eve y el gran Benito Quinquela Martin. Y finalmente llega a la música, de oído y con ayuda de un compositor da a la luz el primer tango para una obra teatral de su hermano.

Guita…guita y guita

Es durante el gobierno de “los galeritas” de Marcelo T. de Alvear; el sector más aristocrático de la Unión Cívica Radical, que registra su primer tango. Un tango cínico y despiadado, ¿Que Vachaché?. La Argentina disfruta de las mieses del campo, con un alto precio de los comoditties, el modelo agroexportador en auge. Y la clase dominante Argentina se da la gran vida, a los nenes bien se les acercan las chicas, andan en su autos Ford; veranean en Europa, o caminan por la Bristol, La rambla marplatense construida con estilo parisino.  

El tango es genial, es una mujer que le habla a él. El hombre quiere cantar sus verdades y principios de vida pero no tiene un peso. Y le dice la mina- si me permite lector el lunfardismo:

Digamos, de que te la das, si mientras te hacés el principista no podés traer un plato de comida. En un momento la mujer que pasa hambruna junto a él, lo interpela, ¿Pero no ves gilito embanderado,/que la razón la tiene el de más guita?. Es cruel, y una verdad que incomoda, no me importa que seas honesto, con todas tus razones. las razones están del lado de aquel que viaja en un buen auto, come de primera, es exitoso. Vos tendrá mil razones escondidas en tus libros, pero sos un fracasado. Y finalmente un gran verso- pensemos que letrista, es su primer tango-;

¡Que no hay ninguna verdad que se resista/ frente a dos pesos moneda nacional!

¿Qué Vachaché?. Tango de 1926

Mordisquito y los Haters

Compuso tangos como Yira-Yira, en pleno, crack económico-financiero de 1929, y Cambalache durante la década infame, en la Argentina que la la élite justificaba hacer fraude en las elecciones porque el pueblo no sabía votar, tras el golpe de Estado contra «la chusma Yrigoyenista». Llegó otro tango desgarrado en el año que el Grupo de Oficiales Unidos y el General Juan Domingo Perón irrumpiera en la vida del país, Uno, en 1943, con la autoría de la letra, y la composición de Mariano Mores.

En los últimos años de su vida decidió jugarse por el peronismo, y por radio participó en un programa donde los artistas intentaban dar razones de porque optaban por Perón, o eran peronistas. Había sido ideado por el Secretario de Medios del gobierno de Perón: Raúl Apold. Estábamos en las vísperas de las elecciones de 1952, y el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas era despiadado.

Discépolo, le agregó su impronta: y así nació Mordisquito, Discépolo construyó a un antiperonista para interpelarlo, en un juego político-teatral, y con contenido ideológico. La oligarquía no le perdonó, su osadía, comenzaron a llegarle a su departamento cajas con sus discos rotos, llegaron a comprarle todas las entradas en una de sus presentaciones, y el teatro cuando salía a escena estaba vacío. Iba a comer un restaurante de la noche porteña, y la gente se levantaba y se iba cuando el llegaba. Ese odio impactó en el cuerpo de Enrique santos, que se enfermó, y cada vez más flaco murió de tristeza; de un infarto en su departamento, junto a Tania; su gran amor, un 23 de Diciembre de 1951. Su obra, compromiso y hombría de bien trascendió a sus odiadores seriales.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, creador de www.relatosdelsur.com Autor del libro “Escritores en Combate 1”