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La Noche Interminable: Late la Bombonera

25 mayo, 2020

Hoy Lunes, mientras los patriotas, logran la renuncia del virrey Cisneros, Martin Ripari cierra el recuerdo del superclásico Boca 3-River 0, aquel que la Bombonera no vibró, sino que latió. Última entrega, de uno de los grandes pica-pica del fútbol argentino.

Con la cercanía de la revancha cada vez más candente, en la última conferencia de prensa previa el encuentro de vuelta a jugarse en La Bombonera, Roberto Trotta aseguro que “el que gane esta llave va a terminar siendo el campeón” y Américo Gallego cometió un pecado imperdonable al decir que “Si ellos lo ponen a Palermo, yo lo pongo a Enzo y listo, no hay problema”. Esto fue la sentencia que lo enterró al ex volante de Newells y River.

El 24 de mayo de 2000 Boca salió a la cancha con Córdoba, Ibarra, Bermúdez, Samuel, Arruabarrena, Marchant, Traverso, Gustavo Barros Schelotto, Riquelme, Delgado y Alfredo Moreno, mientras River – que, según su entrenador no iba a ir a especular a La Bombonera – lo hizo con Bonanno, Sarabia, Trotta, Yepes, Placente, Lombardi, Berizzo, Zapata, Aimar, Saviola y Ángel. El primer tiempo, termino 0 a 0, con River controlando las acciones del partido ante la impotencia de Boca, que no encontraba el camino.

El máximo goleador de la historia de Boca, regreso a las canchas tras una lesión; y un gol que 20 años después se recuerda.

En el segundo tiempo, Carlos Bianchi no tuvo más opción que arriesgar ante lo que, parecía, era un caso perdido: con Boca ya en ganancia por 1 a 0 con un gol de Marcelo Delgado, llevándose la pelota por delante frente al arco luego de una extraordinaria jugada de Riquelme. El Virrey decidió la entrada de Sebastián Battaglia – que venía de ser figura en la victoria del domingo anterior ante Rosario Central por 2 a 0 – en lugar del Mellizo Gustavo y de Martin Palermo en lugar de Alfredo Moreno.

Una jugada desesperada de Roberto Trotta, a falta de 6 minutos para el final, termino en un indiscutible penal sobre Sebastián Battaglia, que Juan Román Riquelme cambio por gol y que permitió la ventaja que Boca necesitaba para clasificar a las semifinales de la Copa Libertadores. Pero todavía faltaba un cinematográfico final.

Arruabarrena jugó una pelota larga por izquierda para Riquelme; este, reteniendo el balón contra la punta de ese mismo perfil, habilitó a Sebastián Battaglia en posición de Nro. 10 y por adentro venia Martin Palermo, que esa noche regresaba de su lesión. La pelota llego de Battaglia a Palermo a la altura del punto del penal del área que da al Riachuelo; Palermo recibió completamente libre de marca, tardo una eternidad en darse vuelta ante la impávida mirada de Trotta, Yepes y Victor Zapata, y definió abajo contra el palo derecho de Bonanno, ante la explosión de toda La Bombonera.

La emoción no tuvo solución de continuidad no solo esa noche sino también en los meses siguientes de ese año 2000 en que Boca consiguió, a la postre, su primera Triple Corona.

20 años parece mucho, pero al final no son nada: todavía se siente, como música de fondo, el griterío y la alegría de Boca; ese Boca de Bianchi que, conforme pasan los años, se hace cada vez mas gigante.

Martín-Ripari

Martín Ripari. Periodista y Relator de Fútbol. Trabaja en «Relatores: El Fútbol Va con Vos». Conductor de Boca para todo el Mundo. Todos los Miércoles de 18 a 20 hs. www.onradio.com.ar

Lo encontrás además en el Canal Web: LA PATRIA FUTBOLERA.

IG: @martinripariok