Saltar al contenido

A 35 AÑOS: NUNCA MÁS

10 diciembre, 2020

La noche más oscura de la Argentina

Los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar, 1976-1983, fueron denominados , y lo son en la actualidad por el derecho internacional como delitos de lesa humanidad. Lesa, cuya raíz proviene del latín lex, significa lesión.

Son crímenes que no prescriben porque lesionan la condición humana. Treinta mil desaparecidos, miles de presos políticos, 400 niños robados en cautiverio, y la construcción de centros clandestinos de detención, fueron parte del horror. Además era una país cuya economía se basaba en endeudar y fugar, al ritmo de la desinduistrialización, y el «deme dos», en Miami. Este era el saldo de la noche más aciaga de la Argentina.

Hoy 10 de Diciembre, pero de 1983 hace 37 años, Raúl Ricardo Alfonsín líder del movimiento Renovación y Cambio, de la Unión Cívica Radical, restauraba la vida democrática en el país.

Todavía Cantamos

El 30 de Octubre de 1983, la UCR, con más de 7 millones de votos, obtuvo el triunfo. La fórmula RAÚL ALFONSÍN-VÍCTOR MARTÍNEZ, se impuso con el 51% de los votos, contra el 40% de la fórmula peronista, ITALO LUDER-DEOLINDO BITTER, por el PARTIDO JUSTICIALISTA. Como tercera fuerza fue OSCAR ALENDE-LISANDRO VIALE, por el Partido INTRANSIGENTE, con el 2.33% de los votos.

Las Fuerzas Armadas, tras la derrota en la guerra de Malvinas, pactaban impunidad. Ser juzgados por sus tribunales. El juicio a puertas cerradas, en Tribunales Militares, era inadmisible. Era «acá no pasó nada, a cambio les abrimos las urnas», ¿qué nombre le ponemos a esto?. UN PACTO DE IMPUNIDAD.

El gobierno formó la  CONADEP, (Comisión Nacional de Desaparición de Personas), para investigar a los militares y realizó el Juicio a las Juntas por los delitos de lesa humanidad. Dicha junta presidida por Jorge Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti violaron los derechos humanos de los detenidos, y desparecieron sus cuerpos. Las asociaciones de ABUELAS, y MADRES de PLAZA DE MAYO, ejercieron presión para que se juzgara a los represores. Activas desde 1977, todas las semanas en la Plaza de Mayo, realizaban la ronda de los jueves, donde reclamaban por el paradero de sus hijos. Fue el inicio de una lucha por justicia en los tribunales, de las Madres de Plaza de Mayo. La única justicia viable en Democracia, aquella que no habían tenido los hijos y nietos, sometidos y vulnerados como seres humanos.

También hubo una lucha de otros sectores, la población civil, gritaba en las calles «se va acabar, se va a acabar, esa costumbre de matar», los partidos políticos y la actividad de un sindicalismo combativo, generan una fuerte resistencia partir de 1982. El Radicalismo (UCR), el Justicialismo (PJ), el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el Partido Intransigente (PI) y la Democracia Cristiana (DC) lanzaron una convocatoria al país: la «Asamblea Multipartidaria» que se concretó el 21 de julio de 1981,  Surgirá un líder que no pacta impunidad con la dictadura y que busca refundar la democracia entre tanto terror.

El séptimo círculo del Infierno

Entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985, se realizaron los juicios. Un día como ayer 9 diciembre de 1985, se dictó sentencia, la justicia condenó por crímenes de lesa a humanidad a la Junta de Comandantes.

«Señores jueces, este proceso ha significado, para quienes hemos tenido el doloroso privilegio de conocerlo íntimamente, una suerte de descenso a zonas tenebrosas del alma humana, donde la miseria, la abyección y el horror registran profundidades difíciles de imaginar antes y de comprender después» Con estas palabras comenzaba el alegato del fiscal JULIO CESAR STRASSERA.

Los testimonios de los detenidos en los juicios eran muy difíciles de escuchar para todo el auditorio, tal es así que en su alegato Strassera, dice, «Dante Alighieri, en La Divina Comedia, reservaba el séptimo círculo del infierno para los violentos, para todos aquellos que hicieran un daño a los demás mediante la fuerza. Y dentro de ese mismo recinto, sumergía en un río de sangre hirviente y nauseabunda a cierto género de condenados».

30 Años de Democracia: Nunca Más

En definitiva, el 10 de diciembre de 1983, gran parte de la sociedad y la clase dirigente luchó por restaurar un contrato social y una nueva convivencia. La violencia, el horror y la sangre derramada en la Argentina, quebraron a la sociedad, y la Junta de Comandantes sometieron a sus compatriotas al terror clandestino, y a una represión inaudita. Raúl Alfonsín en estas horas comenzaría a asumir la Presidencia de la Nación, hace hoy 37 años, aún resuenan las palabras del fiscal Strassera cerrando el alegato.

“Los argentinos hemos tratado de obtener la paz, fundándola en el olvido y fracasamos… Hemos tratado de buscar la paz por vía de la violencia y del exterminio del adversario y fracasamos… A partir de este juicio y de la condena que propugno nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido, sino en la memoria, no en la violencia, sino en la justicia. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ‘Nunca más’.”

Las penas fueron las siguientes:

Jorge Rafael Videla, reclusión perpetua, con la accesoria del art. 52 del Código Penal;
Emilio Eduardo Massera, reclusión perpetua, más la accesoria  del art. 52 del Código Penal;
Orlando Ramón Agosti, reclusión perpetua;
Roberto Eduardo Viola: reclusión perpetua;
Armando Lambruschini: reclusión perpetua;
Leopoldo Fortunato Galtieri: 15 años de prisión;
Omar Rubén Graffigna: 15 años de prisión;
Jorge Isaac Anaya: 12 años de prisión;
Basilio Lami Dozo: 10 años de prisión.


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”