Hace 44 años, el dirigente sindical de los cerveceros Saúl Ubaldini, miembro de la rama más combativa contra la dictadura cívico-militar, la CGT BRASIL fue protagonista de una masiva movilización para expresarse, contra la política de los militares. Uno de los pilares fue el descontento obrero provocada por la economía basada en la timba financiera, y la desindustrialización. El padre de este modelo, que además condujo al país a un endeudamiento externo pavoroso, fue José Alfredo Martínez de Hoz.
Lorenzo Sigaut y Roberto Alemann, -el ministro de economía en aquel momento- habían provocado una marea de cierres industriales con sus consecuentes despidos. Las ramas textil, automotriz y metalúrgica fueron las más golpeadas. Durante febrero y marzo del año anterior 1981, se habló de un “record de quiebras”. A este reclamo obrero se le sumaba la impopularidad del gobierno de facto.
Cuando se piensa en la inflación como producto de la democracia, la dictadura tuvo en todos sus años tres dígitos de inflación, y 1982 no fue la excepción pulverizando el salario de los trabajadores. La inflación tuvo picos de 340% anual, y un promedio general de 200%, para comprender la situación económica de final de la última dictadura cívico militar. Sólo la llamada «Tablita de Martínez de Hoz», entre 1978-1980, que anticipaba el precio del dólar y generaba especulación financiera y el famoso «deme dos». El final del gobierno de facto estaba marcado por la crisis de la deuda externa y la inflación.
La marcha impulsada por la CGT Brasil, la de mayor convocatoria de aquellos años de plomo,-1976-1983-, ya que reinaba el estado de sitio, y los militares lograron implantar el terror clandestino. El clima de resistencia sobrevolaba la marcha a la Plaza de Mayo, ¿Adónde sino?. Las banderas “Luche y se van”, “Paz, Pan y Trabajo”., y lo cánticos, “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”, y el “se va a acabar, se va acabar esa costumbre de matar“, las portaban las columnas de personas que se iban sumando, y cada vez eran más. No era sólo una marcha obrera de la CGT BRASIL, también militantes peronistas, de la coordinadora radical, de la centroizquierda, laburantes de todo tipo, y juventud estudiantil formaban parte.
Se estima que unas 50.000 personas tomaron las calles, a partir del mediodía. Por su parte, los militares apelaron a lo mejor que sabían hacer, la represión. Con carros se cortó la circulación del puente Pueyrredón, se cercó la Plaza de Mayo, y se armó una cacería para desarmar las columnas de manifestantes. Como los patrulleros no alcanzaban, los militares utilizaron los colectivos de línea. Muchísimos heridos- no se conoce a ciencia cierta la cifra- y lamentablemente un muerto. Las provincias replicaron la marcha. En Mendoza la represión fue a tiro limpio, de parte de los militares. Así perdió la vida José Benedicto Ortiz, secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina, regional Mendoza. Con el lema “Paz, Pan y Trabajo”, se produjo la movilización, que expresaba el principio del fin de la dictadura. El desembarco de Malvinas tres días después fue el manotazo de ahogado de unas Fuerzas Armadas que contaba con muchos integrantes que habían descendido a los infiernos, sometiendo y vejando a sus compatriotas.





