«La Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política. Porque solo “informar” no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta» Dice el anuncio de una nueva oficina financiada por el Estado, con los recursos públicos, para «responder» al periodismo, en una medida que parece una cruzada más contra el periodismo. Las agresiones son un sinnúmero, a María O Donnell, Jairo Straccia, Marcelo Longobardi, a Jorge Fontevecchia, director del Diario Perfil, Silvia Mercado, Jorge Fernández Díaz, entre otros y otras, agresiones que podían salir desde la boca del Presidente, o desde las usinas, sus streamears, twitteros, trolls que denostan a los y las periodistas que cuestionen u tengan diferentes miradas al gobierno.
En este primer tweet que continúa diciendo, «Vamos a combatir la desinformación brindando más información», recordemos que el gobierno cerró una gran fuente de información federal, la Agencia de Noticias Télam, para marcar que no parece haber mucha vocación por la información. Además quieren combatir la información pero lo que hacen es generarla, mediante inteligencia artificial, fake news y redes, generando información falsa, tergiversada y deshonesta.
Esto no sucede solamente en la Argentina, Donald Trump, era habilitador de Fake News, Jair Bolsonaro atacaba sistemáticamente a la prensa, en Hungría Victor Orban construyó un sistema mediático propio, y Vox, la derecha española ataca periodistas como «subvencionados». La intención parece clara, no importa la libertad de expresión, ni la verdad, sino controlar el discurso e imponer uno propio aún mintiendo, para controlar el poder, y para esto hay que eliminar toda disidencia, y cualquier información que escape del control del poder político.
Por estas horas se conoce la intención de derogar, junto a la reforma laboral el Estatuto del Periodista, eliminado derechos conquistados, y también se disuelve FOMECA, la fuente de financiamiento para medios comunitarios. Ya no es solo la libertad de expresión o el disenso, es una manera de concebir la democracia, sin disenso, de discurso hegemónico, único, e impuesto por el poder político u económico concentrado.





