OSVALDO SORIANO: «HAY QUE VER SI SE PUEDE ENCONTRAR ALGUNA EXPLICACIÓN AL DESASTRE»

por | Ene 29, 2026

¿Cuáles son tus primeras vinculaciones con el hecho literario?

Son muy tardías. Al menos con lo que tradicionalmente se entiende por literatura. Soy hijo de un funcionario de la compañía de aguas que debía desplazarse por todo el país, incluso por lugares muy remotos en los que muchas veces no había ni librerías. Mi único acercamiento a la palabra escrita era a través de la historieta. Consumía tres o cuatro revistas de historietas semanalmente. Además, yo tengo una formación más bien técnica. Hice la Escuela Industrial en Neuquén hasta el cuarto año. Pero he vivido en San Luis, en Río Negro… en muchos lugares. Y nací en Mar del Plata, pero de una manera casual, por eso la pregunta “¿De dónde soy?” me pone en un aprieto.

Debí leer los primeros libros hacia los veintiún años, en Tandil. Allí un amigo me pasó algunos libros de ciencia ficción. Recuerdo Soy leyenda, de Richard Matheson, que, creo, fue el primero, pero luego devoré toda la colección de ciencia ficción que hacía Editorial Sudamericana. Posteriormente –no llegué a Buenos Aires hasta los veintiséis o veintisiete años– empecé a leer de manera muy caótica a los clásicos alternándolos con la novela policiaca. Saltaba con gran candidez de Crimen y castigo a El halcón maltés, de una novela de Evelyn Waugh a Papá Goriot, de Los hermanos Karamazov a una novela de misterio. La mayoría de los escritores han tenido una formación humanística a través de su familia o de sus estudios. Ese no es mi caso, quizá por eso le tengo menos respeto a la grandilocuencia. Además, los acercamientos eran mucho más intensos, era descubrir mundos nuevos. Recuerdo que descubrir a Dostoievski para mí fue acceder a un mundo que ni siquiera sospechaba que pudiera existir.

En otro extremo, leer a Raymond Chandler fue descubrir toda la costa de California y meterme en sueños que dieron origen a mi primera novela, Triste, solitario y final. Aún hoy me ocurre esto. Soy lector tardío de autores famosos. A Graham Greene lo he leído en los últimos años y todavía estoy leyéndolo. Hasta le he mandado tarjetas postales como un admirador más. Los amigos se sorprenden: “¿Cómo no habías leído El americano impasible?” ¡No! La leí hace poco. ¡Qué maravilla! En Francia me leí a todo Simenon, pero tengo grandes huecos en mi formación cultural. Puede que preguntes si leí a alguien que todo el mundo ha leído y no lo he hecho. Lo puedo leer mañana, pero este caos con el que accedo a la literatura no me lo podré ordenar nunca y no tengo ningún interés en hacerlo.

«En sus largas noches de insomnio, en la calle Corrientes, donde buscaba chicas y libros, y juraba ser soltero para toda la vida. Descubrió las novelas del norteamericano Raymond Chandler. De la literatura detectivesca aparece su primera novela en 1973Triste, Solitario y Final«

ENTRE NOS SOCIAL INFO.

¿Cuál es tu actitud ante la literatura experimental y vanguardista, hoy tan fuera de los circuitos, por otra parte?

Fuera de los circuitos, pero reemplazada por otras fórmulas como el posmodernismo, que a mí me resultan interesantes cuando están bien hechas. Me fascinó leer a Bret Easton Ellis. Me habían hablado algunos jóvenes de su primera novela, Menos que cero, pero me costó encontrarla. Cuando lo hice la leí en una noche. Pero, cuando abrí el libro y vi la foto, me dije “¡Este no es Ellis!” Era igual que Scott Fitzgerald, que fue también rico, famoso y gran escritor a los dieciocho años. Y la primera foto de su libro también está movida como la de Ellis. ¡Y llevan el mismo peinado!

Me puse a leer la novela buscando a Scott y lo encontré. Hay un diálogo breve en el que un personaje dice: “Hay un tal Scott que murió de una sobredosis.” Con esto tira un hilo que va desde El último magnate hasta esta novela cuyos protagonistas son los hijos de aquellos magnates de Scott. Ellis no pierde de vista a ninguno de sus maestros, como suele suceder en nuestra época. Yo, que conozco bastante la literatura de California, puedo decir que es la primera vez que se parece a la California de los años ochenta, que refleja la atmósfera reaganiana con alguna lucidez.

Además, hay que ser muy inteligente para no poner ni un solo diálogo interesante. Creo que el más brillante es: “¿Qué has hecho tú esta tarde?” Y el otro responde: “Me he bañado en la piscina.” Hay escenas que se conectan con la California de Chandler, de Scott, de Nathaniel West. Creo que a ellos les hubiera gustado. Ellis va mucho más allá de lo que van otros. Su novela es los Estados Unidos de los ochenta. Esa novela sería imposible aquí o en España.

En todas las literaturas, pero muy notoriamente en la argentina, se puede decir que su historia es la de unos hombres intensamente desdichados: Quiroga, Martínez Estrada, Fijman, Arlt… En cambio, Manuel Puig y tú, que en un tiempo fuisteis los dos novelistas jóvenes más famosos, no dabais para nada esa imagen.

Cierto. Manuel no la daba tampoco y puede ser lo único que tengamos en común además de que los dos venimos de pueblos del interior, de sociedades muy opresivas. Él escribió una obra maestra: Boquitas pintadas. A las demás se les ve la costura. Manuel era demasiado perfecto.

De tu generación, o un poco mayor, es también Abelardo Castillo, al que se le conoce muy poco en España, a pesar de que tiene una de las mejores novelas en castellano con el tema del alcoholismo, El que tiene sed, que fue editada en mi país. Él está también en esa línea de escritura que podemos llamar “desdichada”.

Fue uno de los escritores que más admiraba cuando era joven. Debe tener unos diez años más que yo. Es un hijo de Poe. Esto a mí me parecía fascinante. Todos tenemos encima la tradición americana. Pero después Abelardo se silenció hasta esa novela, que yo no leí y que ahora lo voy a hacer después de lo que dices.

«Me interesa ver cómo reacciona una suerte de argentino medio en una situación difícil. Para ver si se puede encontrar alguna explicación al desastre. Aquí va siempre al revés todo y a mí me divierte esta idea».

OSVALDO SORIANO.

Qué es, lo que te obsesiona al escribir?

Esa vieja cosa de qué hacemos con este país, y qué es estar acá y qué es estar afuera de acá. Toda esta vieja historia que ya arranca de Facundo y que escritores actuales como Ricardo Piglia en Respiración artificial, una novela considerable, vienen tratando. Lo que ocurre es que yo no lo puedo tratar en forma trascendente. Me interesa ver cómo reacciona una suerte de argentino medio en una situación difícil. Para ver si se puede encontrar alguna explicación al desastre. Aquí va siempre al revés todo y a mí me divierte esta idea. He sido mil veces calificado de escritor antiargentino y mil veces vilipendiado por nacionalistas o patriotas.

Muertos los grandes patriarcas de la literatura argentina (Borges, Cortázar, Mújica Láinez…), parece que ese puesto debía corresponderle a Bioy, al que solo ahora se le empieza a hacer caso. El sueño de los héroes me parece una de las mejores novelas del siglo.

Es una obra cumbre. La estoy releyendo ahora. Esta obra fue muy atacada por la crítica, entre comillas. Atacada e ignorada. Una de las mayores satisfacciones que he tenido fue en una de las últimas ferias del libro en que Bioy se acercó a mí, me puso una mano en el hombro y me estuvo diciendo lo que pensaba de la novela. Casi me desmayo. Que ese monumento viviente a quien yo no me había atrevido siquiera a telefonear se dirigiera a mí… Ya te digo, uno de los momentos cumbres de mi vida. Yo sudaba y me decía: “¿Qué habré hecho yo, que he impresionado a Bioy? Ya me puede pasar cualquier cosa después de que Bioy me felicite espontáneamente…” Realmente, leyendo las pocas cosas que ha escrito Bioy sobre literatura, creo que tenemos visiones muy cercanas. Él no es un teórico. Da consejos paternales para escribir, como Horacio Quiroga… Consejos que creo que hay que escuchar. Que yo sigo. Que sirven, lo mismo que los de Quiroga… Cuando leí en su decálogo: “No escriba bajo una fuerte emoción”, me dije: “¡Qué pelotudez!” Pero es verdad, viejo, es verdad…

“En el fútbol no se elige un ganador. Ser de San Lorenzo es un interminable sobresalto, una carga que se arrastra en la vida con tanto desconcierto y orgullo como la de ser argentino”

OSVALDO SORIANO

Ahora que os habéis quedado Bioy y tú, quería saber si hay una crítica que os ataca y discute como fueron atacados Cortázar, Borges, Mújica, Quiroga o el propio Manuel Puig. Dejamos a Sábato, que es otra historia.

A Manuel Puig también lo podemos dejar aparte porque lo han olvidado. Él repudió, de algún modo, la Argentina por razones que son atendibles, y él, que fue un gigante, uno de los grandes best seller, está completamente olvidado, excepto por algún grupo marginal. La Argentina tiene mucha facilidad para el olvido. La verdad es que a Manuel no le interesaba nada de lo que yo hago. A mí, ya digo que Boquitas pintadas me parece una obra maestra, y La traición de Rita Hayworth, una gran novela. Lo de después no me interesa y él piensa que lo mío no vale ni para limpiarse el culo. Pero teníamos muy buena relación. Nos hemos encontrado en Europa y todo bien. Aquí es muy difícil encontrar escritores que sean amigos entre ellos. Estamos todos disgregados, enfrentados… Lo normal, en una profesión en que cada uno se cree el mejor. En otras literaturas no siempre pasa eso. Scott Fitzgerald creía que el mejor era Hemingway. Claro que Hemingway también se creía el mejor, pero dejaba entrever que también Faulkner era un escritor considerable. Acá, en general, vos te sentás frente a cualquiera y vas a oír: “No hay nada, salvo mi obra. Lo demás, una mierda.”

Pero lo que vos me decís de la crítica… Generalmente, me ignoran, no existo para ellos, no soy un escritor. Alguno de mis libros provocó en la izquierda un shock muy grande porque trata el tema de la izquierda y el marxismo en joda y eso aquí todavía no se asume. Me pegaron todos, salvo un par de críticos más abiertos que se empezaron a hacer preguntas. Los escritores “vanguardistas” son mucho mejor tratados por esa crítica. Saludan como “obra cumbre” libros de los que yo, honestamente, no puedo pasar de la quinta página. No es que sea un cerrado o un viejo, simplemente no entiendo. Creo que eso refleja el estado del país. Y eso que me pasa a mí ocurre con otra serie de escritores aceptados por los lectores.

Prácticamente todas tus novelas han vendido decenas de miles de ejemplares.

Pero la crítica golpea en proporción a la venta. No hay que olvidar que el eje de este país es el fracaso. Lo que se aplaude y se saluda es el fracaso, empezando por mí: todos mis personajes son fracasados. Y eso que, literariamente, es uno de los temas que menos me interesan. Pero tenemos una verdadera adoración por el fracaso. En la crítica el no-fracaso es castigado duramente. Después de estar dos años trabajando como un perro con A sus plantas rendido un león un crítico escribió: “Una novelita escrita en siete semanas para llevar a la playa.” Otro, mientras, la comparaba con Ana Karenina. ¡Qué carajo tiene que ver! ¡Si me comparas con Tolstói pierdo siempre!.

Al contrario, en el exterior las críticas pueden ser favorables o desfavorables, pero son mucho más serenas. Como acá nos conocemos todos, nos odiamos cordial o violentamente. La literatura argentina no está tan mal como la crítica nos la presenta ni está tan bien como estuvo en otros tiempos. Nos quedan Bioy, David Viñas, Ricardo Piglia. Tú dices que Abelardo Castillo ha publicado una buena novela. ¡Saludémosla!

Cuentan que cuando el 30 de enero de 1997 velaron a Osvaldo Soriano en una sede de la Unión de Trabajadores de Prensa en Buenos Aires, Hebe de Bonafini le llevó jazmines de su jardín.

FUENTE: LETRAS LIBRES

LEE MÁS ACERCA DE LITERATURA ARGENTINA EN ENTRE NOS SOCIAL INFO:

-ADÁN BUENOS AIRES: LA NOVELA DEPUESTA

CUENTO DE JUEVES: VERANO A OSCURAS

-CARLOS BUSQUED: ESCRITOR Y TWITTERO DEL FUTURO

Compartí en Redes:

Noticias relacionadas

¿DONDE VOTO, Y CON CUÁL DNI?

POR ENTRE NOS. Consultá tu padrón electoral, solo completando con tu DNI, género y distrito, para este Ballotage 2023. Y averiguá con que DNI podés votar.

¿DONDE VOTO, Y CON CUÁL DNI?

POR ENTRE NOS. Consultá tu padrón electoral, solo completando con tu DNI, género y distrito, para este Ballotage 2023. Y averiguá con que DNI podés votar.

Seguinos en las redes