Estaba seguro de que se jugó en verano, porque recuerdo ir caminando con una novia de adolescencia por distintas calles de Urquiza, por el Parque General Paz. Esa chica, Claudia, estaba solamente en verano por el barrio porque se instalaba en la casa de su abuela. Revisando la fecha, encuentro que se jugó el 26 de enero de 1986. Mientras caminábamos, iba yo preguntando por el resultado del partido cada vez que me cruzaba a alguien que fuera escuchando una portátil (porque era así… Los partidos no se televisaban en directo y la gente los escuchaba mientras caminaba, tomaba mate en la puerta o lavaba el auto). Cada respuesta iba sumando goles…
Se enfrentaban los dos mejores equipos del momento. Independiente, Ferro o San Lorenzo que disputaban con Argentinos ese rótulo los años anteriores ya habían declinado un poco. Argentinos venía de ser campeón de la Copa Libertadores el año anterior y apenas había pasado un mes y medio de su épica final en Japón ante Juventus. River punteaba con cierta comodidad en el torneo local, con Deportivo Español como sorpresivo perseguidor.
El partido fue extraordinario. No sólo por la cantidad de goles, porque convengamos que a veces un partido de muchos goles puede ser emotivo pero no necesariamente bien jugado. Estos equipos jugaban bien. En aquel tiempo acusaban a este River dirigido por Héctor Veira de esperar y salir de contra. El entrenador dijo alguna vez que lo suyo era el contragolpe ofensivo. Si bien la expresión parece un oxímoron, algo de eso había. Ese River te mataba cuando podía salir rápido y agarrar al rival retrocediendo (o intentando hacerlo). La llegada desde la mitad de la cancha, con Enrique, Alfaro, Morresi más Francescoli retrocediendo para juntarse a jugar y la velocidad de Alzamendi o Amuchástegui (que es quién juega este partido) al área rival era rápida y precisa.
Por su lado, Argentinos era el juego atildado, prolijo y tremendamente efectivo que fue durante esos años. El juego prometía y cumplió con creces. Porque además hubo expulsados, discusiones, la promesa de una levantada épica que no llegó a cumplirse. Partidazo.
Algunas perlitas:
- El segundo gol de River, a cargo de Enzo, es una belleza. De algún modo recuerda a uno que le hizo a Vélez en su regreso a River durante los 90.
- El tercero de River (que se ponía tres a cero) lo hace Héctor Enrique. Fijate como controla la pelota que le cruza Enzo. Delicioso.
- El descuento de Argentinos viene de un penal (cometido por Pumpido de una manera absurda, lo que le vale además la expulsión) que ejecuta Videla. Goycochea, que había entrado por Pumpido, casi lo ataja, confirmando que desde sus inicios fue bueno para los penales.

- Argentinos se pone 2-3 con una hermosa palomita de Ereros. Pero la jugada de Borghi… Que jugador el Bichi.
- Hablando de Borghi, la precisión del pase que mete para el 3-4 del Bicho. Extraordinario.
- Morresi transitaba su gran año. La repentización con la que resuelve de taco en el inicio de la jugada para el 5-3 de River lo atestigua.
- De memoria, recuerdo 4 futbolistas en cancha que meses después serían campeones del mundo (Ruggeri y Enrique por River, Batista y Borghi por Argentinos).
- Un recuerdo para Héctor Drazer, que es el que relata. Una voz muy ligada al fútbol para los de mi generación.





