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HUGO SÁNCHEZ: «Se del maltrato y el abandono a los soldados. Fui abandonado en el medio de las Islas»

2 abril, 2022

Hugo Emilio Sánchez, está por cumplir en unos días 60 años, estudió ingeniería, ahora es poeta, su último libro es No Robarás y otros mandamientos incumplidos (Hugo Emilio Sánchez – No robarás y otros mandamientos incumplidos – qejaediciones.com) que se publicó en el año 2020. Su vida cambió cuando le llegó la carta para reincorporarse al ejercito, luego de haber realizado la colimba en 1981. Combatió en Malvinas, como cuenta en esta entrevista, luchó junto a sus compañeros del Batallón 7, contra varios enemigos, incluso el ejército argentino. Primera parte de esta charla con un ex-combatiente, que vale la pena, para conocer su experiencia en las Islas.

EN: Este medio está cumpliendo un año, y la primera columna que escribí fue sobre la cuestión Malvinas. Una imagen que tengo, es mi mamá juntando cosas, (frazadas viejas, chocolates, y alimentos no pedeceros) como colecta para enviarle a los soldados. Cuando nombran Malvinas ¿Cuál es la primera imagen que te viene a la cabeza?.

HS: La primera imagen que tengo de Malvinas, es cuando arrancó el conflicto, ahí empezó todo. Yo volvia caminando a mi casa por la 530 en Tolosa y estaban mis viejos en la puerta. Ellos habían recibido la carta que estaba repartiendo la policía en ese momento, a los ciudadanos que estábamos de baja para reincorporarnos. Yo cursaba Ingenería eléctrónica en la facultad, y pasaba para buscar las cosas. Ellos estaban ahí, y su cara lo decía todo. Eran cosas que estábamos hablando con mis amigos, los que habíamos hecho la colimba en el 81. Éramos la clase que tenía instrucción militar, y en el 82 entraba la clase 63. Mis viejos y yo sabíamos que iba a ser el principio de un punto de inflexión en mi vida.

EN: ¿Hubo un hecho particular que te hizo sentir de manera contundente “estoy en una guerra”, que te conmovió, o eras consciente apenas pisaste las Islas, a qué te exponías como soldado?.

HS: Siempre supe que me reincorporaban, es decir siempre tuve miedo porque sabía que iba una guerra, sabía que estaba en Malvinas. Tenía miedo, no fuí; me llevaron. No fuí por una cuestión patriótica sino porque iban mis amigos y yo sentía que tenía que ir. El momento que supe que arrancaba todo, que corría en peligro mi vida realmente, que tuve la certeza fue el 1 de Mayo a las 4.45 de la mañana, hubo un bombardeo inglés contra las islas. Ahí ya había una cuestión personal, porque era lo siguiente, nos estaban bombardeando. Ahí, ese 1 de mayo tuve la certeza que no sabía si iba a volver a mi casa.

EN: En la vuelta a la democracia el director de cine Bebe Kamín filmó Los Chicos de la Guerra. Muchos adhirieron a ese discurso social de “eran chicos que hicieron lo que pudieron”, sin embargo hoy se los menciona cómo soldados y héroes. ¿El paso del tiempo logró que la sociedad valorara más a los excombatientes?

HS: Ahora puede ser que reconozca más a los ex-combatientes. Habría que hacer un raconto histórico desde la vuelta a la Democracia. Durante la presidencia de Alfonsín no era una prioridad hablar de Malvinas, no lo hicieron, Caputo era el canciller. En el gobierno de Menem empezamos a comerciar con Inglaterra, entonces no se hablaba de soberanía, entonces fueron años de silencio y de no tratar el tema de Malvinas; que para mí no es un tema de soberanía, sino un tema regional que hay que estar atentos porque es un punto clave en el Atlántico Sur.

Me parece que el reconocimiento a los ex-combatientes vino con políticas de estado apuntando a trabajar por los derechos soberanos de Argentina y la región sobre el Atlántico Sur. Todo eso comenzó con el gobierno de Néstor Kirchner, hubo un reconocimiento a la pensión, que fue una pensión honorífica de guerra, que comenzamos a recibir de parte del Estado, cuestión que nunca se había hecho. Antes había una pensión graciable que recibían los ex-combatientes. Fueron las políticas de Estado, que hicieron que la gente comenzara a militar, no sólo la política local, sino también en relación a la región, la Patria Grande, y los derechos soberanos del Atlántico Sur.

En cuanto a las etiquetas nunca me molestó lo de los chicos de la guerra, en realidad nunca me molestó ninguna etiqueta porque no me parece importante, el hecho ese; porque siempre digo que soy un ex-combatiente, si soy un chico de la guerra, un veterano de guerra, no me interesa. Me interesan razones más profundas en todo este tema, el hecho de la soberanía de poder explotar los recursos naturales, y que saquen de una vez esa colonia británica de ahí. Pero creo que toda la región se tiene que poner de acuerdo para ejercer ese derecho. la Argentina sola no va a poder con la OTAN, los ingleses y Estados Unidos. En realidad la base militar que está en Malvinas, no es sólo de los ingleses.

EN: ¿Cómo fuiste tratado por los mandos superiores argentinos, supiste de casos de maltrato a tus compañeros, cuestiones que figuran en el Informe Rattenbach?

HS: Sí, siempre digo que cuando hablan de los enemigos se acuerdan de Inglaterra, Estados Unidos, Chile, pero se olvidan del ejército argentino. Tuvimos que luchar contra eso también, y si, se del abandono porque fui abandonado. En primer lugar por mi jefe de regimiento, yo estaba en un grupo de avanzada, éramos diez soldados, y después se sumaron tres más porque necesitábamos una metralleta. Estábamos a tres kilómetros de mi sección, del Batallón 7. Nunca me llegó comida, nunca me llegó agua, y tuvimos que matar ovejas para comer. Tomábamos agua de una vertiente que encontramos de agua dulce o de los charcos. Me abandonaron en el medio de las islas, de todas maneras está el tema de las medallas.

HS: Las medallitas que te dan, como se ven en las películas, siempre el soldado tiene colgado dos medallas, una troquelada al medio de aluminio, que si alguno moría, la cortaban y la otra quedaba en el cuerpo para identificarlo. Queda así la otra medalla, como documento que el soldado murió. En el caso nuestro la medalla no tenía ninguna identificación, salvo grupo sanguíneo. O sea que cuando se habla de abandono en las islas o cuando volvimos, en realidad nos había abandonado antes, en el regimiento, antes de salir para las Islas cuando nos dieron esas medalla. No les importaba donde estábamos, ni quienes éramos. No nos olvidemos que fuimos a la guerra con un ejército represor, torturador era el ejército de la dictadura, del terrorismo de Estado, era el mismo Ejército.

También supe de soldados estaqueados por matar ovejas, por robar comida, pero también los hambrearon, entonces los estaqueaban por eso, o porque se quedaban dormidos en alguna guardia, pero no comían, entonces estaban flacos, al borde de la desnutrición, era obvio que se iban a quedar dormidos, los vencía el cansancio. El Informe Rattenbach, lo conozco, se que estaban todos condenados por ese informe. El hijo de Rattenbach, sigue dando charlas, hablando del informe del padre. Hay una causa en Tierra del fuego, por crímenes de lesa humanidad y maltrato a los soldados durante la guerra de Malvinas.

EN: Tras el fin de la guerra, ¿Cómo fue tu llegada a la Argentina?, Los militares quisieron esconder su fracaso, y los soldados retornaron al país de incógnita, casi escondidos?.

HS: Nos trajeron de incógnito, yo llegué de Malvinas con el desembarco de Canberra, en Puerto Madryn, y de ahí fuimos al aeropuerto. Volamos al Palomar y terminamos en Campo de Mayo. Ahí en el cuartel militar nos quisieron dejar guardados cinco días y, se armó un lío bárbaro. Nosotros nos queríamos ir. Llegamos a La Plata de noche, un 21 de Junio, y no le habían avisado a nadie que llegábamos. Igualmente muchos familiares esperaban en la puerta del regimiento 7. Recordemos que había cadetes en Campo de Mayo de la escuela militar, que avisaron por teléfono que llegábamos. Estaba el Plan Megatel, de Entel, y no era fácil acceder a un teléfono de línea. De todas maneras la gente pasó la voz, que llegábamos. Así la noche del 21 había un montón de personas esperando a sus hijos, alguno de los cuales no iban a llegar. Porque no se sabía nada, el ejército nunca avisó de las bajas, a los familiares nunca les avisaron nada.

Fin de la Primera parte


Matías J. Escot es docente de Historia . Apasionado por la historia argentina, letras y política. Escritor, divulga la historia de nuestro país en Relatos del Sur Autor del libro “Escritores en Combate 1”